Una mañana, cuando llegamos a clase nos encontramos con una nota con muchas estrellas, como decían unos, o copos de nieve, como decían otros. Dentro había una nota que nos decía que nos teníamos que juntar con nuestros amigos de la clase de los indios para recibir un regalo.
Cuando llegamos a su clase ellos también tenían la misma nota pero no sabíamos nada de la sorpresa. Nos pusimos a pensar que podría ser... Cuando llegó otra profe del cole un poco asustada porque alguien un poco raro le había dado una carpeta para nosotros. En la carpeta había una nave espacial con un ser un poco raro. Cuando abrimos la nave nos encontramos con un código.

Mateo y Daniela capturaron el código y detrás vimos un mensaje de un nuevo amigo, era Mariano, el marciano.
MARCIANO MARIANO from Gema Martin on Vimeo.
Mariano, el marciano nos traía dos mensajes. Por un lado, nos invitaba a viajar con él por el espacio y para ello nos teníamos que ver en el Aula de Astronomía de Fuenlabrada. Allí, aprenderíamos muchas cosas sobre el espacio. Además nos invitaba a investigar sobre todos los elementos que rodean al planeta tierra.
Así que, manos a la obra, nos mandó dos papeles, uno lo teníamos que recortar y cada uno elegir una cosa para investigar. Este papelito que elegíamos lo escribíamos y pegábamos en otro que teníamos que llevarnos a casa para que los papás nos ayudasen a investigar.
Otro día, cogimos el autobús y nos fuimos al Aula de Astronomía de Fuenlabrada.
Allí, un señor muy simpático con metió en una cúpula para enseñarnos muchas cosas sobre el espacio: por donde sale el sol, por donde se pone el sol, las constelaciones, los planetas, la luna, etc.
Cuando acabamos nos fuimos a otra sala donde cada uno creó su propio trocito de cielo, y no solo eso, cada uno creo su propia constelación. Como no nos dió tiempo a terminarlo, en clase las acabamos y las hemos colocado en las ventanas. Han quedado preciosas.
¡Una salida muy interesante! y cuántas cosas hemos aprendido.
Qué emocionante, estoy deseando aprender mucho con vosotros. Besitos.
ResponderEliminarGracias Mónica... un millón de besos
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