Ahora que ya conocíamos a Harpo y que habíamos vuelto de nuestro viaje a Egipto en avión, nos merecíamos un descanso.
Así que, cada uno se sentó en su mesa, cogió una bola de plastilina y... empezó la magia. Poco a poco nuestra bola de plastilina fue transformándose en... HARPO. Mirad, mirad.
Cada uno de nosotros hizo su propia visión de Harpo, la verdad es que quedaron trabajos superbonitos.
Hola. me gusta mucho la presentación que haces con las fotos. Unos trabajos muy creativos. Seguimos en contacto
ResponderEliminarMe alegro, todo es un aprendizaje. Besos
EliminarY lo han construído fenomenal. Un gran aplauso a esos artistas. Un beso.
ResponderEliminarGracias....
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